Alan, el Campeón — Capítulo 12 — Espalda con Espalda

"Una persona dividida en dos cuerpos." Alan había oído la frase. Nunca la había visto.

Antes de ser Rey, fue carne de cañón, preso y asesino. A los trece, mandaba en adultos.

Yo ya había oído la expresión "una sola persona dividida en dos cuerpos". Nunca lo había visto.

Lo vi ahí.

Los dos peleaban sin ponerse de acuerdo en nada. El indiecito cubría todo lo que el pelo verde dejaba abierto. El pelo verde cubría todo lo que el indiecito dejaba abierto. Uno pateaba bajo mientras el otro giraba; el otro empujaba a un mocoso directo a un golpe que el primero ya había empezado. Sus instintos encajaban como si fuera la misma cabeza mandando en cuatro brazos.

Yo he visto parejas entrenadas trabajar así. Guardaespaldas que andan juntos desde hace años, que ensayan, que tienen señas de mano para todo. Esos dos no tenían nada de eso. No se conocían de nada. Se habían estado peleando entre ellos cinco minutos antes.

Y aun así se movían mejor que mi mejor pareja.

Al principio el grupito era chico. Pero los mocosos de la calle son así: cuando los primeros volvieron llorando, vino detrás un grupo más grande, de muchachos más grandes, más altos, a "arreglar" el asunto.

Los dos no retrocedieron ni un paso.


Siguieron peleando. Igual. Sin prisa, sin miedo, cada uno siempre atento al ángulo ciego del otro.

Al final había un montón de niños golpeados en el parque. Unos llorando. Unos yéndose cojeando. Unos sentados en el piso, que ya se habían rendido antes de que terminara.

Los dos en medio de todo, casi sin un rasguño más que los que ya se habían hecho el uno al otro antes de que todo empezara.


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