Las Cadenas — Capítulo 11 — La Línea
La tercera cadena, la línea que nadie debía cruzar y una pared que no era pared.
A Kim no le gusta contar historias. Así que Jack la cuenta con él.
JACK
Cuando Kim y yo peleamos, existe una línea.
Siempre respetamos esa línea. Tratamos de quedarnos lo más lejos posible de ella.
El problema es que, cuando Kim suelta una cadena, se acerca un poco más a la línea. Con cada cadena, más cerca.
De la tercera en adelante ya no ve la línea.
En realidad, es peor. La ve. Solo que ya no le importa. Cruza la línea cada vez, por el puro gusto de cruzarla.
Y eso es un problema.
El tipo estaba en el piso, con los dedos de la mano doblados para atrás, llorando y gritando.
Kim le dio la espalda.
Y, así de espaldas, le pisó la cara con el talón contra la pared. Tres veces. Para asegurarse de que no iba a despertar.
— Hermano — le dije. — Cálmate, carajo.
Me miró. Tenía una sonrisa leve en la cara. Sonrisa de alguien que estaba disfrutando.
— No prometo nada.
Ahí sí me preocupé de verdad.
Ya había visto a Kim soltar algunas cadenas. Pero tres era nuevo. Muy nuevo.
Kim y yo tenemos una comunicación casi telepática. No necesitamos decir nada. Uno mira, el otro ya sabe.
Solo que en ese modo él se va alejando. Yo voy perdiendo su señal.
KIM